Hace un año despedía a mi Camila

Hoy 23 de junio es el primer aniversario de la partida mi amada Camila, mi hermosa hija canina que vivirá en mi corazón por siempre. Son infinitos los recuerdos, experiencias y aprendizajes que viví con mi bolita de pelos rojizos, de quien sólo recibí amor durante sus casi 13 años de vida.
Todavía recuerdo cuando llegó a casa. No podía creer todos los destrozos de los que era capaz; tantos, que incluso consideré darte en adopción, OMG!Que bendición que no fue así, me hubiese perdido de una adorada y fiel compañera, por muchos de mi vida.

La Cami tenía el don para ganarse el cariño de todo aquel que la conocía. El amor de la Camelia siempre fue tan puro, sincero y profundo, que era imposible no amarla. Aprendimos a comunicarnos a base de miradas, chiflidos, gestos, y uno que otro ladrido. Gracias a su sobresaliente obediencia, el edificio donde vivimos abrió las puertas a que más familias con perros grandes fueran aceptados por la Asociación de Condóminos. Obtuvo el título de Canine Good Citizen por su excelente comportamiento. Pasó el examen para certificarse de perrita terapéutica, con la intención de ser un apoyo para Reading Education Assistance Dog (R.E.A.D), un programa para niños en bibliotecas públicas en Estados Unidos — experiencia que desafortunadamente ya no pudimos vivir juntas.Su primera década la celebramos en grande. Tuvo su fiestota con sus amigos caninos miamenses, donde jugó, se revolcó, nadó y se agasajó de su helado favorito. La pasamos simplemente espectacular, y ¡ella fue la reina de la fiesta!Siempre me hacía el día cuando me recibía como si fuera la persona más importante en el mundo. El verla contorsionarse de la emoción cada vez que salíamos al parque, me sacaba una sonrisa; o simplemente ver el movimiento efusivo de su cola cada vez que se subía al coche. Me alegraba verla saltar, como si fuera un toro que estuviesen montando, cada vez que íbamos a nadar; o ver su cara de felicidad con una sonrisa de oreja a oreja cada vez que le tocaba baño. Era fan de perseguir ardillas, jugar con pelotas de tenis – sin soltarlas por supuesto, morder palos de madera hasta destrozarlos, y salir a tomar el sol al balcón.

 

Su inesperada partida ha sido el dolor más grande que jamás haya sentido. Jamás olvidaré sus  ojitos tristes y ya sin brillo el día antes de que muriera. Nos hizo saber que estábamos viviendo los últimos momentos con ella. En cuestión de minutos, todos aquellos planes futuros se difuminaron. Sólo nos quedaba acompañarla, apapacharla y abrazarla mucho mucho mientras su alma dejaba su cuerpo.¡Gracias por tantos momentos juntas Cami! Agradezco al universo el que hayas llegado a alegrarme mi vida. Sin duda tu me enseñaste a vivir al máximo cada momento de mi vida, el presente … éste momento único e irrepetible. Descansa en paz mi bolita de pelos …

 

PD. Eviten pulgas y garrapatas en sus casas, compren el aceite natural Cedar Oil y vivan libres de plagas.

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